martes, 14 de diciembre de 2010

Dover, tú antes molabas

Paso a comentar un caso de sobra conocido por todos, pero que cada vez que lo recuerdo hace que me hierva la sangre.

Los protagonistas de esta historia son Dover, un grupito creado en Madrid cuyas canciones están en inglés.

Hagamos un alto aquí para comentar la moda de los grupitos españoles (ahora mismo esto se lleva mucho en el indie) que como son tan chachipirulis cantan en idioma extranjero porque mola más. Podeis pensar: "¿Y no se desenvolverán mejor en su lengua madre?" Sí, pero "hay que expandirse por el mercado mundial", dirán ellos aunque la verdadera razón es que queda más molón.

De todos modos Dover lo hacía bastante bien, con canciones de estilo rockerillo que no son lo más maravilloso del universo pero se pueden oír sin que te estallen los oídos:





A Cristina, cantante del grupo, le preguntaron en alguna ocasión si ellos cambiarían de estilo por agradar a las masas, a lo que ella respondió con un rotundo NO.

Peeero, colmos del cinismo, allá por el 2006 salió al mercado "Follow the city lights". 

Parece ser que no les iba muy bien y, en vez de perseverar hasta volver a conseguir éxito, cambiaron de estilo.
Una Cristina con el pelo naranja y vestida de colorinchos (¿Qué pasó con la rockerilla pelinegra?) presenta un disco lleno de cajas de ritmos y máquinas varias alterando la música, que pasó de rock a pop chunda chunda.

Recordad los gritos de "Let me out". Ese vozarrón es el producto de una alteración hecha con ordenador. Y ahora, cuando escuchamos a Dover en directo suena a esto (pasad directamente al estribillo):




No, no es un gato siendo atropellado.


En realidad, a mí me dan pena, pues los veo como un ejemplo más de los peligros de querer gustar a los demás y olvidar por ello tu esencia.


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